Mi experiencia como inquilino: pésima gestión y contratos desastrosos
Llevo un tiempo sufriendo en carne propia la incompetencia de esta empresa de alquileres, y si a eso le sumamos un casero tacaño y miserable, el desastre está asegurado.
No sé quién redacta los contratos en esta empresa, pero da la sensación de que ni siquiera se molestan en revisarlos. En el borrador que me enviaron, encontré referencias contradictorias al IPC y al IRAV para la actualización de la renta, cuando en realidad el índice aplicable es el IRAV (y, por supuesto, no se pueden aplicar los dos a la vez).
Además, el texto está plagado de cláusulas redundantes que complican la lectura sin aportar nada nuevo. Parece sacado de esos interminables términos y condiciones que nadie lee.
Pero lo peor llegó con el contrato definitivo:
· Hay referencias cruzadas entre cláusulas que no guardan relación.
· Se acepta el correo electrónico como medio de comunicación, pero exigen "autenticidad, integridad y constancia fehaciente", algo que un correo común no puede garantizar.
· Una vez más cláusulas confusas, mal redactadas o repetidas.
Al final, por circunstancias personales, no me quedó más remedio que firmar, aunque me habría encantado mandarlos a paseo con su despropósito de contrato.
La casa aparentaba estar en buen estado, pero la realidad fue muy distinta:
· Persianas que se quedan atascadas.
· Un grifo que reventó.
· Cisterna rota, que además muge como una vaca cuando la usas!
· Puerta del garaje desajustada, sin engrasar y con la cerradura exterior hundida, que solo se puede abrir/cerrar manualmente ya que el mecanismo automático está estropeado, lo que hace que levantarla y bajarla sea muy costoso.
· Trampilla al altillo rota y sin sellar.
· ....
La empresa se niega a reparar nada, argumentando que "no afecta a la habitabilidad". Quizá ellos estén acostumbrados a vivir así, pero no pienso quedarme de brazos cruzados. Estoy iniciando acciones legales para exigir las reparaciones pertinentes o una indemnización.
Para colmo, domiciliaron los suministros en mi cuenta bancaria sin autorización previa ni aviso. Esto, además de ser una práctica cuestionable, puede tener implicaciones legales, y no descarto denunciarlo también.
En fin, una experiencia nefasta que no recomendaría ni a mi peor enemigo.








