Peugeot y Automares: una experiencia muy decepcionante.
Ayer conseguí vender por fin mi Peugeot 2008, comprado en 2020 en el concesionario Automares de Tomares. Ha sido un alivio cerrar una etapa marcada por problemas mecánicos y una experiencia muy negativa con el servicio oficial.
El vehículo tenía un motor PureTech, cuyos problemas relacionados con la correa de distribución ya eran ampliamente conocidos dentro de la propia red peugeot cuando el coche fue vendido. Más allá del propio vehículo, lo más frustrante ha sido la gestión posterior por parte del servicio técnico oficial.
Tras una intervención en el cárter realizada dentro del protocolo aplicado a estos motores, el coche comenzó a presentar fallos en el sistema de lubricación que nunca había tenido antes, encendiéndose el testigo de presión de aceite. El propio taller reconoció posteriormente un error en esa reparación, realizando una segunda intervención y emitiendo una factura a coste cero.
Sin embargo, pocos días después apareció una nueva avería relacionada con el mismo sistema, esta vez vinculada al sensor de nivel de aceite. A pesar de la relación temporal y técnica con las intervenciones anteriores, el taller rechazó asumir esta nueva reparación, alegando que no guardaba relación con los trabajos realizados.
Qué sucedió en en el interior del taller en ambas ocasiones? Lo desconozco, lo cierto es que entregué un coche sin problemas para la revisión y me devolvieron el coche por dos veces con problemas en la zona intervenida , reconociendo la primera vez que lo habían hecho mal. Como cliente, resulta difícil entender que tras manipular directamente el sistema de lubricación aparezcan fallos encadenados y que unos se reconozcan y otros no. La explicación ofrecida nunca me resultó convincente ni generó confianza.
Más allá de la cuestión técnica, lo más decepcionante ha sido la sensación de falta de responsabilidad y de atención al cliente. De un servicio oficial de Peugeot se espera no solo capacidad técnica, sino también transparencia, cuidado y voluntad real de solucionar los problemas derivados de sus intervenciones.
Considero que situaciones así deberían gestionarse con mayor profesionalidad y empatía hacia el cliente, especialmente en el contexto de los conocidos problemas que han afectado a muchos motores PureTech.
Por mi parte, cierro esta etapa con la sensación de haber perdido completamente la confianza tanto en la marca Peugeot como en el taller Automares.

