Aunque no verificamos reclamaciones concretas porque las opiniones son propiedad de sus autores, es posible que marquemos las opiniones como «verificadas» si podemos confirmar que ha tenido lugar una interacción con la empresa. Más información

Para proteger la integridad de la plataforma, nuestro software automatizado disponible las 24 horas examina todas las opiniones en nuestra plataforma, tanto si están verificadas como si no. Esta tecnología está diseñada para identificar y eliminar contenido que incumpla nuestras directrices, incluidas las opiniones que no están basadas en una experiencia real. Sabemos que es posible que no detectemos todo pero puedes denunciar lo que pienses que se nos haya escapado. Más información

Información sobre la empresa


Información de contacto

3,2

Medio

TrustScore: 3 sobre 5

1 opinión

5 estrellas
4 estrellas
3 estrellas
2 estrellas
1 estrella

No consta que solicite reseñas

Esta empresa no ha enviado invitaciones a sus clientes, por lo que es posible que las opiniones no sean representativas

Así usa esta empresa Trustpilot

Descubre cómo se obtienen, puntúan y moderan sus opiniones y valoraciones.

Trustpilot no permite a las empresas ofrecer incentivos ni pagar para ocultar opiniones. Las opiniones son propiedad de los usuarios y no de Trustpilot. Más información

Valorada con 1 estrellas sobre 5

Colegio Católico niega el servicio de autobús a 2 alumnos

El colegio supuestamente catolico discrimina a sus alumnos. Niega el servicio de autobús cuando no le conviene.
Detalles:
VUELTA AL COLE SIN VUELTA A CASA
Colegio Católico niega el servicio de autobús a una familia numerosa.

La familia numerosa en cuestión lleva más de 11 años en el Colegio Nuestra Sra. La Merced de Loiu. Un colegio supuestamente regido por valores católicos. La familia de 4 hijos siempre ha podido organizarse para poder acercar y recoger a sus hijos del cole hasta este último mes de abril, en el que, debido al cambio de trabajo de uno de los padres, se les resulta imposible recoger a sus hijos del colegio todos los días.
Por tanto, como solución, en abril se pide al colegio el servicio del autobús. La contestación que llegó por parte del centro educativo fue negativa, las rutas establecidas para cada autobús no podían ser alteradas para lo que quedaba del curso escolar. Entonces, a esto, la familia pide inscribir a sus hijos al servicio de autobús para el siguiente año lectivo, es decir, el curso 2025-2026.
La respuesta del colegio no llegó hasta julio: El centro niega el servicio de autobús a los jóvenes. La dirección justifica que sería necesario reubicar a unas 20 familias para habilitar una parada en Gatika. Conviene señalar, sin embargo, que actualmente no menos de tres autobuses pasan a menos de dos kilómetros de dicha parada: dos procedentes de Mungia y uno de Laukiz. No obstante, según el colegio de Loiu, ninguno de esos tres autobuses podía incluir la parada de Gatika, a pesar de que esta estuvo disponible hasta hace tan solo unos años.
La familia expresó reiteradamente —con paciencia, con explicaciones y también con enfados— que no tenía la posibilidad de acercar y recoger a sus hijos diariamente en el colegio. A pesar de ello, el centro se mantuvo inflexible en su postura de no habilitar una parada en Gatika. Como única alternativa, ofreció que los alumnos abonaran el servicio de autobús escolar en una de las rutas existentes hasta Mungia y, desde allí, tomaran un Bizkaibus para regresar a Gatika.
Esta situación provocó en la familia una profunda sensación de impotencia y un gran disgusto, pues se sienten discriminados. Tras más de diez años vinculados al colegio y con cuatro hijos matriculados, nunca habían recibido ningún tipo de descuento en la cuota mensual precisamente por no utilizar determinados servicios, incluido el autobús escolar. Paradójicamente, ahora que finalmente necesitan acceder a ese servicio, se les niega.
Los meses de julio y agosto fueron especialmente difíciles, cargados de preocupación e incertidumbre mientras buscaban alternativas de transporte. La opción del servicio público Bizkaibus resultaba inviable debido a que las conexiones entre Gatika y Loiu obligaban a tomar tres autobuses (Gatika Mungia, Mungia-Derio y Derio-Loiu), con un trayecto de más de hora y cuarenta minutos. También exploraron la posibilidad de contar con alguien que llevara a los niños, o incluso contratar un servicio de taxi, pero ninguna de esas soluciones era sostenible. La salida llegó cuando unos amigos les ofrecieron vender un coche ciclomotor ligero, que la hija mayor —con 16 años— podía conducir. Aunque esta decisión supuso un gran esfuerzo económico para la familia, no tuvieron más remedio que aceptarla.
Todo parecía resuelto hasta que el colegio anunció que prohibía que dicho vehículo, de poco más de 2 metro de tamaño, utilizara sus aparcamientos. A pesar de contar con tres amplias zonas de estacionamiento, la dirección argumentó que, si se autorizaba a esta familia, muchas otras podrían reclamar lo mismo. La dirección prohíbe incluso que los alumnos estacionen bicicletas en la propiedad del centro.
Cabe preguntarse si esta es realmente una razón válida. ¿Acaso otras familias también han sido privadas del servicio de autobús? ¿Dónde queda el sentido común? ¿Y la empatía? Primero, al negar un servicio que debería estar disponible para todos los alumnos; y después, al impedir a una familia que, tras un importante esfuerzo económico, pueda aparcar un pequeño ciclomotor en un aparcamiento casi vacío. ¿Y todo esto bajo una mirada que se dice cristiana?
Por fortuna, la historia encontró un desenlace feliz. Un vecino del colegio, movido por la empatía y la solidaridad, ofreció que la familia pudiera dejar el ciclomotor en su propiedad durante la jornada escolar. Un gesto desinteresado y profundamente humano, que refleja auténticamente los valores cristianos que el colegio dice defender. Gracias a esta ayuda, los jóvenes solo deben caminar unos 200 metros para llegar a clase, y la familia puede, al menos, respirar tranquila sabiendo que sus hijos pueden acudir a su jornada escolar.

4 de octubre de 2025
Opinión espontánea

¿Es ésta tu empresa?

Reclama tu perfil para acceder a las herramientas gratuitas de Trustpilot y conectar con tus clientes.

Crear cuenta gratuita

La experiencia Trustpilot

Cualquiera puede escribir una reseña en Trustpilot. El autor de la opinión tiene derecho a editarla o eliminarla en cualquier momento y solo se mostrará mientras su cuenta esté activa.

Las empresas pueden solicitar opiniones a través de invitaciones automáticas. Esta opiniones, etiquetadas como verificadas, tratan sobre experiencias genuinas.

Más información sobre otros tipos de reseñas.

Trabajamos con especialistas y tecnología avanzada para salvaguardar nuestra plataforma. Descubre cómo combatimos las reseñas falsas.

Más información sobre el proceso de revisión de Trustpilot.

8 consejos para escribir buenas reseñas.

La verificación puede ayudar a garantizar que sean personas reales las que escriben opiniones que aparecen en Trustpilot.

Ofrecer incentivos a cambio de opiniones o pedirlas de forma selectiva puede sesgar el TrustScore, lo que contraviene nuestras directrices.

Leer más