EL MONOPOLIO DE LAS AGUAS "MUNICIPALES"
Como en casi todas las ciudades españolas el suministro domiciliario de agua potable (y residuales) está a cargo de una única empresa. Después de 50 años de democracia, los ciudadanos seguimos sojuzgados por un monopolio tipo "lentejas": si quieres agua, pasa por el aro. Para más inri, siempre hay un ayuntamiento detrás, con las "zonas de penumbra" habituales cuando mezclamos ánimo de lucro (empresas) y administración pública. Voy al grano. La gestión de EMUASA es nefasta. En febrero me cambiaron por "real decreto" el contador (que iba bien) e instalaron uno "inteligente". Demasiado inteligente diría, yo, pues en los dos últimos bimestres mi consumo (sin cambio alguno en mi casa) ha subido un 110% y un 124% por ciento respectivamente. Al estar domiciliados los recibos ya me han quitado de mi banco los dineros. Planteada queja (vivo en un 3º, por lo que no creo que pueda tener a tal altura un lavadero de coches, por ejemplo y ya he comprobado varias veces que NO tengo fugas) me dicen que para comprobar que el contador funciona mal debo asumir unos 100€ de gastos y tasas. Estoy esperando a ver que arroja el siguiente recibo (más o menos a final de septiembre). Mientras tanto estoy intentando ver en la web "página de cliente" los consumos diarios para ir preparándome para el nuevo susto. La IA y la magnífica gestión de EMUASA, no funcionan en absoluto, de modo que la web me lanza a la cara que desde hace dos años "no hay consumos". Es de locos. Superado el primer cuarto del S.XXI y en plena era digital para todo, la informática no funciona. Supongo que todos estos "fallos", buscan proteger al monopolio. No se porque en este campo (el del agua) el gobierno de turno (y eso tan oscuro que llaman ministerio de consumo) no habilita la necesaria competencia entre empresas (como ocurre con el suministro de electricidad, las telefónicas o los combustibles) para que los usuarios podamos elegir la comercial que más nos guste. Y mientras tanto, el "contador inteligente" sigue fabricando recibos con consumos más propios de una piscina municipal que de una humilde vivienda. España, país de alpargata una vez más.

