Me alojé cinco noches en el Experiencia decepcionante y falta de atención al clienteHotel…
Me alojé cinco noches en el Hotel Gloria Palace San Agustín Thalasso & Hotel y, lamentablemente, la experiencia distó mucho de estar a la altura de lo que uno espera de un establecimiento de cuatro estrellas.
En la cuarta noche de mi estancia, sufrí un corte de suministro eléctrico de varias horas que hizo imposible utilizar la habitación con normalidad: sin luz, sin posibilidad de cargar dispositivos y sin poder ducharse con seguridad. Lo más grave no fue solo la avería en sí, sino la ausencia total de información y de disculpas, tanto en el momento como al día siguiente o al hacer el check-out. Un gesto mínimo de cortesía —como una nota o una simple disculpa verbal— hubiera sido suficiente para demostrar empatía y respeto al cliente, y hubiera bastado para no tener que presentar la reclamación actual que tengo en curso, pero no existió.
Para colmo, la subdirectora tuvo la desfachatez de responder a mi reclamación alegando que ningún otro cliente presentó queja por escrito, aunque en ningún momento niega que se produjera el corte de luz ni que afectara a muchas habitaciones. Y no, no fui el único en quejarme: cuando acudí a recepción, había una señora gritando porque su padre de 80 años se había duchado a oscuras con agua fría y se estaba resfriando, y había otros clientes claramente enfadados por la misma situación. Decir que nadie más reclamó por escrito no significa que no hubiera quejas: simplemente demuestra que otros, probablemente, se resignaron ante la falta de atención.
A este incidente se sumaron otras deficiencias preocupantes:
Aparcamiento muy limitado: La mayoría de los días resultaba imposible encontrar plaza, lo que supone un problema real si viajas en coche.
Ducha atascada: Llamé dos días seguidos para que lo solucionaran porque el primer día no se presentó nadie; mientras tanto, el agua llegaba hasta la puerta de la habitación.
Presencia constante de cucarachas: Vi cucarachas casi todas las noches en el pasillo de mi habitación, en la zona del escenario y en la entrada del restaurante. A pesar de tener contratado un servicio de control de plagas, los hechos demuestran que es claramente ineficiente; no en vano mantienen varios gatos sueltos en el hotel, supongo que como remedio improvisado. Para quien piense que es algo puntual, hay varias reseñas de otros clientes confirmando exactamente lo mismo, así que no es un caso aislado.
Terraza chill de la azotea: Había un agujero en el suelo cubierto de forma muy precaria con un simple cartel amarillo de “piso mojado”.
Animación muy limitada: Un "artista" solitario en el escenario por noche hasta las 23:00h en pleno verano y después nada.
Calidad de la comida muy mejorable: El bufet es variado, pero la calidad es baja. En los desayunos los zumos eran literalmente, agua con colorante.
Pero lo más decepcionante fue la actitud de la subdirectora, quien, lejos de asumir la más mínima responsabilidad o aprovechar para pedir disculpas de forma formal, decidió responder a mi reclamación con un tono borde y acusándome de “coacciones” y de buscar un “enriquecimiento injusto” por solicitar una compensación razonable —(apenas un 25 % del precio de una noche (52,89€) aconsejado por la OMIC de mi localidad, de un precio pagado total superior a 1000€), teniendo en cuenta el corte de luz y el resto de carencias sufridas. Ante semejante actitud, no me ha quedado otra opción que poner el caso en manos de la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC).
En resumen, este hotel tiene una ubicación aceptable, pero eso no compensa en absoluto la falta de mantenimiento, la calidad deficiente de algunos servicios y, sobre todo, la nula disposición a reconocer errores ni a tratar al cliente con la consideración que merece.
No recomiendo este establecimiento y, desde luego, no volveré. Mi consejo: busquen alternativas que sí garanticen un servicio digno, una atención profesional y respeto por los derechos del cliente.







