La peor experiencia de mi vida en un gimnasio
Esta mañana acudí a este gimnasio con intención de comprar una entrada de un día, cuyo precio de 11,30 € me habían confirmado previamente por correo electrónico. Además, en la propia web del centro se indica que disponen de dos horas de parking gratuito.
Al llegar al parking tuve que contactar por el interfono e indicar que iba al gimnasio. Me abrieron la barrera sin problema. Sin embargo, cuando llegué a recepción para solicitar la entrada, la empleada me indicó que no podía dejar el coche en el parking porque “solo era para clientes del club”. Le expliqué que precisamente iba a comprar una entrada y que la propia web indicaba que disponían de parking gratuito, pero su actitud fue bastante desagradable y poco profesional. De manera prepotente me dijo que no me tramitaría la entrada hasta que retirara el vehículo.
Tuve que volver al parking, sacar el coche y perder más de 15 minutos buscando aparcamiento en la zona. Una vez conseguí aparcar, regresé nuevamente al gimnasio. La misma recepcionista me solicitó el DNI y posteriormente me preguntó si llevaba toalla para acceder a la sala fitness. Le enseñé una toalla pequeña que utilizo habitualmente para entrenar y me indicó que “no servía” por su tamaño, ofreciéndome comprar una por 9 €.
Sinceramente, en ese momento me quedé completamente perplejo por la sucesión de trabas, la falta de empatía y la sensación constante de estar molestando en lugar de ser un cliente dispuesto a pagar por utilizar las instalaciones. Solicité una hoja de reclamaciones, que inicialmente tampoco querían facilitarme, y finalmente decidí abandonar el establecimiento bastante indignado.
Creo que es una auténtica lástima que un centro deportivo pueda dar una imagen tan negativa por la actitud de parte de su personal de recepción. Mi experiencia fue muy mala y, desde luego, no pienso volver ni recomendarlo.
Por suerte, posteriormente acudí al Vivagym del centro comercial las Arenas, donde me atendió Roberto con un trato excelente, cercano y profesional. Da gusto encontrar personas que entienden que alguien que viene de fuera también puede querer entrenar un solo día sin sentirse cuestionado constantemente.
Gracias a Roberto y a VivaGym por demostrar cómo debería tratarse a un cliente.
22 de mayo de 2026
Opinión espontánea