ATENCIÓN: DAÑOS y PÉRDIDA DE VALOR en el iPad
¡Una pesadilla!
Experiencia extremadamente desagradable en la tienda iRiparo en La Laguna, Tenerife. El dueño de la tienda tiene una actitud extremadamente poco profesional.
Sufrimos los siguientes daños y deficiencias en el servicio al entregar un iPad para su reparación (por orden de gravedad):
- La empleada causa daños (2 arañazos en la parte inferior del cristal) en el producto que se le confía y alega que el daño ya estaba ahí, lo cual es imposible ya que el daño está en la parte inferior del cristal de la pantalla de un dispositivo que nunca se ha abierto.
- La empleada instala el cristal de la pantalla de forma inadecuada e incorrecta (pantalla con bolsas de aire que crean patrones de interferencia entre el cristal y la pantalla cuando se calientan, la junta de la pantalla no es hermética, la pantalla se abomba hacia arriba en el borde en dos lugares, restos de adhesivo por todo el marco).
- El empleado retira la película protectora de la pantalla, que no parece ser absolutamente necesaria para sustituir la batería. Normalmente, la película se sustituye como parte del servicio posventa si es inevitable retirarla.
- Mal servicio: debían informarnos de la causa del problema en 2-3 días y la reparación debía realizarse el 4º día.
- La información no llegó, y como clientes tuvimos que preguntar el 5º día. Sólo entonces se reparó el iPad sin más información, y resultó dañado en el proceso.
- El empleado se niega a proporcionar información sobre la pieza de repuesto instalada, lo que en nuestra opinión no está justificado, ya que esto significa que no se pueden hacer valer los derechos de garantía y se están infringiendo las leyes europeas y nacionales de protección de los consumidores.
- El empleado nos insulta como clientes acusándonos de actuar fraudulentamente.
- La empleada nos acusa como clientes de actuar de mala fe porque pedimos un descuento que se ofrecía oficialmente en el expositor detrás del mostrador para la reparación de productos Apple.
- La empleada había propuesto liquidar el importe con cargo a su cuenta privada, lo que equivale a una admisión de culpabilidad. Rechazamos esta oferta por falta de profesionalidad.
Todos los daños y perjuicios pueden documentarse








