Un sistema de evaluación arcaico y alejado de la realidad profesional
Mi experiencia con el sistema de evaluación de ITANSA para la certificación de instaladores de baja tensión me ha parecido decepcionante, principalmente por un motivo: considero que el modelo de examen es arcaico y poco representativo de cómo trabaja realmente un profesional.
Una parte importante de la evaluación teórica se basa en responder, en un tiempo muy limitado, preguntas sobre el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT). Y ahí es donde creo que el sistema pierde buena parte de su sentido.
En la vida profesional, un buen instalador no necesita memorizar el REBT ni localizar una respuesta contrarreloj. Necesita saber interpretar el Reglamento, saber dónde encontrar la información que necesita y, sobre todo, aplicarla correctamente a una instalación real.
El REBT es una herramienta de trabajo, no un concurso de velocidad.
Lo mismo puede decirse de otras partes de la evaluación. Someter a un candidato a ejercicios bajo una presión de tiempo artificial puede medir su capacidad para hacer exámenes, pero no necesariamente su competencia como instalador.
En una instalación real, ante una duda, un profesional consulta el Reglamento, comprueba cálculos, revisa esquemas, utiliza sus instrumentos de medida y verifica el resultado antes de tomar una decisión. De hecho, hacerlo así no demuestra menor competencia: demuestra responsabilidad.
Estamos certificando profesionales que van a trabajar con instalaciones eléctricas. Lo importante debería ser comprobar que saben diseñarlas, ejecutarlas, medirlas, verificarlas y aplicar correctamente la normativa, no cuánto contenido reglamentario son capaces de recordar o localizar contra el reloj.
Creo que el sistema de evaluación necesita una actualización profunda: más casos prácticos, más interpretación del REBT, más diagnóstico de averías, más mediciones y situaciones próximas al trabajo cotidiano, y menos examen académico basado en tiempo y memorización.
Además, cuando cada nueva convocatoria implica volver a pagar derechos de examen, un sistema de evaluación de estas características puede dejar fácilmente en el candidato la sensación de estar ante un mecanismo recaudatorio más que ante un verdadero proceso de acreditación de competencias profesionales.
No afirmo que esa sea su finalidad. Digo que el propio sistema puede producir esa percepción.
En pleno 2026, creo que existen formas bastante mejores de comprobar si una persona está capacitada para ejercer como instalador de baja tensión.
Ser exigente es necesario.
Ser exigente y evaluar bien no son necesariamente la misma cosa.


