Bonita, cara… y desechable: sin repuestos ni solución
Compré una cama extragrande para perro de casi 300 €, confiando en la reputación de Knuffelwuff por su supuesta calidad superior. Pero me he llevado una gran decepción: no venden fundas de repuesto, ni siquiera bajo pedido o a través de fábrica.
Me parece inaceptable que una marca que presume de calidad y sostenibilidad no ofrezca una solución tan básica como sustituir una funda rota. Más aún cuando se trata de un tamaño no estándar, imposible de reemplazar con alternativas del mercado.
Esto convierte la cama en un producto desechable, poco coherente con los valores ecológicos que promueven. Muy bonita en fotos y al principio, pero cero visión a largo plazo. No volveré a comprar y no lo recomiendo.





