Entrega vergonzosa e inhumana
No podía imaginar que las normas internas de su empresa pudieran llevar el concepto de “entrega” a un nivel tan absurdo y deshumanizado.
Mi padre, una persona de 85 años con movilidad muy limitada, ha recibido hoy un envío correspondiente a la instalación de una silla salvaescaleras. El pedido consta de 7 bultos sobre un palé, con un peso aproximado de 250 kg.
El repartidor ha dejado todo el material literalmente en la puerta de la calle. No estamos hablando de subirlo a un piso, ni de realizar un esfuerzo extraordinario: simplemente se le ha pedido que desplazara los bultos unos 5 metros para dejarlos bajo techo, evitando así que se mojen o se deterioren. Su respuesta ha sido una negativa tajante, alegando que “tiene orden de dejarlo en la puerta”.
Este tipo de actuación no solo demuestra una alarmante falta de profesionalidad, sino también una ausencia total de sentido común y de humanidad. Es inaceptable que una empresa de transportes se escude en normas rígidas para desentenderse de una situación tan evidente, afectando directamente a una persona mayor en condiciones de vulnerabilidad.
Considero este servicio absolutamente lamentable. No es solo una mala experiencia: es un ejemplo claro de cómo no debe funcionar una empresa que pretende dar servicio a clientes.
Por mi parte, trasladaré formalmente esta queja a la empresa que ha contratado sus servicios, ya que deben ser plenamente conscientes del nivel de atención que están ofreciendo a sus clientes. Asimismo, no dudaré en compartir públicamente esta experiencia para que otros usuarios conozcan el tipo de servicio que prestan.
Espero, como mínimo, una explicación y una respuesta acorde a la gravedad de lo sucedido.
9 de abril de 2026
Opinión espontánea