Pésima instalación, chapuzas estéticas y un servicio posventa lamentable.
No recomiendo en absoluto a esta empresa.
Han realizado la instalación de videoporteros en mi comunidad de propietarios y el resultado en los domicilios particulares ha sido una auténtica chapuza y una muestra de total falta de profesionalidad.
Los vecinos teníamos tres opciones de monitores, pero ni siquiera nos enseñaron la tercera para su instalación, probablemente porque sabían que técnicamente era inviable. En su lugar, impulsaron e instalaron el modelo que a ellos más les convenía porque disimulaba y cubría mejor una "placa de metacrilato".
Para sustituir un monitor antiguo de tubo, en lugar de prever el espacio y colocar un marco embellecedor homologado como haría cualquier técnico cualificado, decidieron solventar su falta de previsión instalando una placa de metacrilato sujeta con dos tornillos a la vista. Un acabado estéticamente inaceptable y de pésima calidad por el que nadie debería pagar.
Por si fuera poco el destrozo estético, el timbre de mi casa —al igual que el de otros vecinos— dejó de funcionar. Tras pasar supuestamente a reparar el sistema de sonido del edificio, sigo totalmente incomunicada.
Lo más surrealista y vergonzoso ha sido la respuesta de la empresa ante mi reclamación: me sugirieron que dejara mi propio teléfono móvil grabando dentro de casa mientras yo bajaba a la calle a tocar el timbre del portal para comprobar si ellos habían hecho bien su trabajo. Es intolerable que el cliente tenga que asumir la verificación técnica que corresponde a sus operarios.
Además, ignoran los correos electrónicos de reclamación, demostrando una falta de seriedad y un servicio posventa nefastos. Una empresa profesional no solo debe cobrar y realizar la instalación, sino responder y solucionar los fallos técnicos que genere.
Si su comunidad está valorando contratarlos, busquen otra alternativa si no quieren acabar con desperfectos en sus viviendas y servicios básicos inutilizados.
