Alquiler coche Alamo (Enterprise)
En agosto del 2024 alquilé un coche con Alamo por un día.
A unos 40km a las afueras de Madrid el motor del coche se paró en medio de la autovía. Por suerte con la inercia del coche conseguí llegar a una salida y parar en una carretera paralela.
Hablo con Alamo y Les comento lo que ha sucedido, que estamos parados en mitad de la nada. Me dicen que han registrado el problema y que un operador se pondrá en contacto con nosotros pronto. Después de 10 minutos sin saber de ellos, les llamo de nuevo. Esta vez me dan un número de teléfono al que llamar. Llamo al número de teléfono ese y me dicen que pronto van a enviar ayuda a donde estamos, en unos 40 o 50 minutos.
Me llaman los de la grúa, están de camino y quieren asegurarse de que tienen bien la dirección. Me dicen que ellos solo están contratados para llevarse el coche, no pasajeros.
Llevamos ya 40 minutos desde que el coche se ha roto. Hacen 39 grados y estamos en medio de la nada. Yo, mi hermano y mi hijo que no llega a los 2 años. Y me acaban de decir que nos van a dejar tirados.
Llamo a Alamo de nuevo. Les vuelvo a explicar toda la situación. Les digo que la grúa llega en 30 minutos, pero que no vienen a por nosotros. Me dicen que lo están tratando con urgencia y que se pondrán en contacto pronto. Les digo que, con un niño pequeño, a 39 grados bajo el sol y en medio de la nada, no voy a permitir que se lleven el coche sin ofrecerme una situación.
Llega el señor de la grúa. Amablemente se ofrece a conducirnos a un restaurante de carretera en las proximidades.
Llamo a Alamo de nuevo y otra vez tengo que explicar todo el problema. Les digo que ya no tengo coche, que estamos en un restaurante, que qué hacemos ahora. Dicen que me llamaran con una solución, pero eso no sucede. Les llamo por séptima vez. Esta vez, la operadora me dice que es mi responsabilidad buscarme la vida para volver de vuelta a la oficina en el aeropuerto de Madrid, y hablar con la gente allí para solucionar el problema.
Nos damos por vencido y decidimos solucionarlo por nuestra cuenta. Cogemos un taxi a Madrid, después transporte público y después un autobús a Bilbao. Un trayecto que iban a ser 4/5 horas acabó siendo más de 13 horas.
Por desgracia para mí, la historia no acaba aquí.
Al día siguiente, por la noche, me llama Pablo Galisteo Garrido, manager de la oficina de Alamo. Me dice que por supuesto van a devolverme el dinero del alquiler del coche, pero a modo de disculpa se ofrece a compensarme monetariamente, aunque solo para cubrir los costes de transporte que he tenido. Llegamos a un acuerdo, y poco después Pablo me manda un email pidiendo mis datos bancarios para que puedan hacer el ingreso. Le doy mis datos bancarios, pero también le digo que cuando hablamos por teléfono la cifra que acordamos solo cubre mi transporte, en su momento no se me pasó por la cabeza que mi hermano tuvo que gastarse la misma cantidad (mi hijo, por ser menor de 2 años viajó gratis). Le comenté esto en el email. Yo creo que era una cifra más que razonable teniendo en cuenta lo mal que gestionaron todo el asunto.
No recibo contestación alguna, pero Pablo me avisó que la transferencia podría tardar hasta 10 días, así que me espero. 20 días después de no haber recibido ni la transferencia ni ninguna respuesta al email, le escribo de nuevo. Sin respuesta. He llamado a la oficina un par de veces o tres. Todas las veces me han dicho: “No te preocupes, le dejamos el mensaje y te llamará pronto.” Pero a estas alturas ya os habréis dado cuenta de que su especialidad es mentir sobre ponerse en contacto.
Me he resignado a nunca recibir ese dinero ni ningún tipo de compensación (que Pablo Galisteo me prometió). He intentado ponerme en contacto con ellos varias veces y de maneras diferentes, pero he sido ignorado cada vez, así que ya no me queda otra cosa que dejar esta reseña.
Espero que esta reseña ayude a que gente no pase por la misma horrible situación por la que pasé yo. Y recordad que Alamo es parte del mismo grupo que lleva National y Enterprise.







