Más que un viaje parecía una verbena
Más que un viaje parecía una verbena. Varias pasajeras se pusieron a cantar y dar palmas tanto en el bus como en el tren. Otras no pararon de hablar de asuntos personales y ajenos a grito pelado todo el tiempo. Las guías apenas si hicieron algo al respecto y quedó en mis manos pedirles que bajaran los decibelios, lo cual no es mi responsabilidad.
Una persona se lo tomó a mal y entonces amenazó con poner música a todo volumen porque "como la había mandado callar!" y que si no me gustaba debería comprarme tapones o quedarme en casa. A mí me parece que una cosa es hablar y otra irse de verbena.
También recriminó un supuesto trato especial, ya que en la comida se nos había asignado una mesa aparte. Dicha mesa aparte fue necesaria por un fallo de organización/comunicación por parte de la agencia con el restaurante, ya que no se disponía de asientos suficientes para todos y de hecho una pareja tuvo que comer fuera.
Se trataba de un viaje tranquilo y cultural para desconectar pero se quedó en nada. Era la segunda oportunidad que le daba a la empresa, ya que tampoco me gustaron cosas de la primera vez que la contraté. Pero ahora definitivamente no la volveré ni a contratar ni a recomendar, a menos que el perfil sea uno muy distinto al de una persona que quiere viajar con seriedad.

