Trato humillante y absolutamente nada profesional
Tuve una experiencia profundamente desagradable con esta empresa y considero importante compartirla para que otras personas no tengan que pasar por lo mismo. Vi un anuncio en Instagram de un supuesto curso que prometía enseñar a crear tu propia marca de joyería. Sin embargo, el “curso” resultó ser, en realidad, una presentación comercial para vender su programa, centrado en la creación de una página web, el desarrollo de una marca y el diseño de joyas.
Al finalizar, me enviaron un formulario de Google para explicar qué estaba buscando. Fui completamente clara: mi interés era aprender a diseñar una línea específica de joyas o, en su defecto, contratar ese diseño. Después de enviar el formulario, recibí una llamada en mi número personal de Luis Hernández.
Desde el primer segundo, el trato fue extremadamente brusco y poco profesional. Ni siquiera se presentó, no preguntó mi nombre ni tuvo la mínima cortesía de iniciar la conversación de forma educada. Su primera frase fue literalmente: “¿Qué quieres?”. Acto seguido, me pidió que esperara porque estaba recibiendo un paquete. Cuando volvió al teléfono, repitió la misma frase: “¿Qué quieres?”.
Intentando mantener la educación, fui yo quien le preguntó: “¿Cómo estás? ¿Todo bien?”. Respondió de forma seca y después se quedó en silencio, como si toda la carga de la conversación recayera en mí. Me vi obligada a repetir lo que ya había explicado claramente en el formulario. Su respuesta fue todavía más inapropiada: “¿Quieres que te enseñe? ¿Qué me darás a cambio?”. Tuve que explicarle algo obvio: que, evidentemente, si estaba contactando con él, era porque buscaba un servicio profesional por el que pensaba pagar.
Lejos de mostrar profesionalidad, continuó con comentarios arrogantes y fuera de lugar, como: “¿Te voy a transmitir años de conocimiento para que luego puedas vender tus joyas?”. Más tarde, cuando le expliqué que ya sabía qué tipo de línea quería crear, pero que necesitaba orientación sobre materiales, proveedores y aspectos técnicos concretos, su respuesta fue: “Si sabes tanto, ¿por qué me llamas?”.
El problema no fue solo la falta de educación, sino el tono de desprecio, superioridad y hostilidad con el que me trató durante toda la llamada. Resulta inaceptable que una persona que representa un curso o un servicio profesional se dirija así a alguien que simplemente estaba interesada en informarse y contratar. Fue una experiencia humillante, agresiva y completamente carente de profesionalidad.
No recomendaría a nadie vincularse con una empresa que permite este tipo de trato hacia potenciales clientes. Nadie merece ser tratado de esa manera. Antes de inscribirse o pagar cualquier programa, conviene saber que esta es la clase de atención que pueden recibir. Mi intención al compartir esto es advertir a otras personas para que no pasen por una situación tan incómoda, irrespetuosa y decepcionante.
