Una vergüenza
Acudí a la cita concertada para renovar mi permiso de conducir. Tras un corto tiempo de espera fui llamado por una señora (de apariencia y acento sudamericana) invitándome a seguirla.
Llegados a una pequeña habitación me preguntó si llevaba gafas (aunque no llevaba ninguna puesta) y me hizo tomar asiento. En seguida quiso que leyera las letras de la tabla de Snellen (optotipo), empezando por abajo las letras más pequeña y hasta dos líneas más arriba. Ahora me preguntó si tomaba medicación alguna, a lo que conteste el que soy insulina dependiente desde más de 20 años, muy controlado y dentro del rango A1C 6,1.
No le interesaba en absoluto, me exigía el informe de mi Centro de Salud a este respecto.
Me sorprendió puesto la documentación requerida, según la propia DGT, no incluye ningún Informe Médico que el propio del centro de reconocimiento y con ésto el DNI, el Permiso de Conducir actual y una Fotografía.
Pregunté por la Ley que establece el requisito de aportar in informe del Centro de Salud y la respuesta fue la que considero típica de una persona engreída, que sepamos a menudo procedente de otros países, vanidosa de un papel que le facilita una respetable posición fácil de conseguir en España (lamentablemente), dijo "no soy la DGT, soy médico".
Ante tanto descaro, insolencia y falta de respeto hacia las normas y a mi persona, desistí de seguir adelante y abandoné el lugar.
En todo caso, confieso que el aspecto de esa señora sin bata no me mereció confianza alguna desde el momento en que no supo pronunciar mi nombre por negligencia.


