beneficio económico por encima del bienestar del animal
Llevé a mi perra el viernes 10/04 al Hospital Veterinario Urvemace en Málaga por fiebre y posible infección en una pata operada previamente. La veterinaria que nos atendió fue amable y le realizaron una radiografía, tras lo cual nos recetaron antibiótico (Kesium) durante dos semanas.
El problema vino después. En la farmacia solo podían dispensarnos 8 pastillas con la receta, por lo que llamamos al hospital para solicitar recetas adicionales y completar el tratamiento. Nos indicaron que no podían enviarlas por email y que debíamos acudir presencialmente.
Al llegar, se negaron a facilitar las recetas alegando que la veterinaria que atendió el caso no estaba presente y que otro veterinario no podía emitirlas. Sin embargo, sí nos ofrecieron vender el medicamento directamente en el centro, al doble de precio que en farmacia.
Tras casi una hora de espera sin soluciones, insistiendo en la necesidad de no interrumpir el tratamiento de mi perra, solicité hablar con un responsable. La atención de la recepcionista de la tarde fue muy desagradable, poco profesional y con falta de empatía. En todo momento mostró malas formas y actitud despectiva, llegando incluso a burlarse de mi desesperación por no poder continuar el tratamiento de mi perra. Además, se me indicó que no podía hablar con ningún superior ni se me ofreció alternativa alguna.
Finalmente, se me entregaron las pastillas de forma despectiva, como si fueran un “regalo”. Dejé claro que no quería que fueran regaladas y entregué 20 € (precio de farmacia). Al darme la vuelta, la recepcionista se rio y dijo “gracias”, como si el dinero fuera para ella. Tuve que volver a aclarar que el pago era por el medicamento y exigir que quedara constancia de que estaba abonado, ya que inicialmente se negaban a facilitar las recetas.
Paralelamente, y ante la negativa del centro, mi pareja contactó con la veterinaria que había atendido a mi perra (cuyo teléfono figuraba en la receta). Tras explicarle la situación, emitió nuevas recetas sin ningún problema, lo que evidencia que el centro no intentó contactar con ella ni buscar una solución para garantizar la continuidad del tratamiento.
Conclusión: Experiencia muy negativa. Falta de profesionalidad, mala gestión y una atención inadecuada por parte del personal de recepción, especialmente en turno de tarde, con trato desagradable, poco profesional e incluso burlándose de la situación de desesperación por no poder continuar el tratamiento.
Se percibe además una priorización del beneficio económico por encima del bienestar del animal.
NO RECOMENDABLE
16 de abril de 2026
Opinión espontánea