Deshonestidad, abuso y hasta prepotencia
Deshonestidad, abuso y hasta prepotencia.
Eso es lo que me transmite Eurosofa.es de Oiartzun. Solo excluyo de esta afirmación a sus asalariados, quienes, como buenos vendedores, son todo amabilidad cuando te venden el producto y cuando te atienden el teléfono ante los problemas (aunque no te los resuelvan y nunca cumplan cuando dicen que te llaman en 5 minutos con una respuesta).
Cuando se realiza la compra, indican que tardan alrededor de 2 meses en hacer la entrega. Se firma un adelanto económico como señal y cuánto queda de pagar a la entrega del pedido. La firma es digital, y lo que no se enseña ni se dice es que con una única firma dejan firmados 2 documentos, el presupuesto y las condiciones de venta, en las que la empresa se otorga 180 días laborables para la cumplir ese contrato (unos 7 meses si añadimos los domingos y festivos), cláusula claramente abusiva en mi opinión.
Pedí mi sofá en agosto. Hacia octubre debería haberlo recibido. Pasaron octubre, noviembre y diciembre. En diciembre exigí la devolución de la señal, ya que no me decían tan siquiera una fecha probable de entrega. La responsable, me dijo muy ufana que eso no iba a ocurrir, que no me iban a devolver la señal. Le comuniqué que pondría una queja en Consumo: “quéjate donde quieras, pero eso no va a ocurrir” fue su prepotente respuesta.
Puse la reclamación el 28 de diciembre. Su contestación a Consumo el 3 de enero fue que el producto ya estaba preparado para la entrega en 2 semanas y que además me lo habían comunicado, algo totalmente falso.
Se me entregó un producto similar, no lo solicitado. Las patas eran muy diferentes y no me gustaban. Además no eran de la altura adecuada, de forma que tuvieron que calzar las “patas interiores” del sofá con tacos de silicona, que se fueron rompiendo desde el primer día, dejando al aire tirafondos que me estropearon la madera del suelo. A los poco días detectamos que los mecanismos de elevación de los pies rozaban entre sí, que los tornillos que sujetaban los asientos a la estructura estaban torcidos, que la estructura en sí estaba oxidada en varios puntos…
Me prometieron el día de la entrega que iban a solucionar todo “a la mayor brevedad”, pero hasta mediados de marzo, y tras varias quejas más en Kontsumobide, no recibimos unas patas similares a las originales y no nos pintaron las zonas oxidadas de la estructura metálica. O sea… 7 meses.
Desde que recibí el producto hasta que se completaron los “arreglos” solicité en 2 ocasiones más que se llevasen el sofá y me devolviesen el dinero. Fui totalmente ignorada.
Al mes de todo esto, en abril, el sofá empezó a sonar igual que un viejo colchón sobre un viejo somier de muelles, como los que tenía mi abuela, y tuvimos que echar lubricante en todas y cada una de las articulaciones del mecanismo de elevación de los pies. A saber en qué acabará el dichoso sofá.
Conclusión: Si lo sé, ni entro en el comercio.
16 de enero de 2023
Opinión espontánea