No la recomiendo, me he sentido engañado
No la recomiendo, me he sentido totalmente engañado (con buenas palabras, eso sí). Acudo con la idea de ver si hay algún vehículo de segunda mano que pueda interesarme. Nos atiende la comercial Laura. Después de ver varios vehículos, nos interesamos por uno.
Nos indica que, si queremos reservarlo, debemos dejar 500 € en concepto de paga y señal, con el objetivo de tomar la decisión durante el fin de semana y el compromiso de dar una respuesta definitiva el lunes por la mañana. Asegura que el riesgo de que otra persona se quede con el vehículo es elevado y nos presiona para que hagamos la paga y señal.
Pregunto explícitamente si nos devolverán el importe en caso de que cambiemos de opinión, nos echemos atrás o queramos cambiar de vehículo. Nos responde que sí. Lo único que pide es “que no la mareemos” (cita literal), así que pagamos.
Durante el domingo, vemos que las opciones de financiación que nos ofrecen tienen una TAE muy superior a la que podríamos obtener a través de nuestro banco actual. También comprobamos que, por el precio que nos piden y nuestro presupuesto, podemos plantearnos la adquisición de un vehículo nuevo.
Cuando solicito la devolución de los 500 € me indica que no es posible, que la única opción es optar por otro vehículo, que hemos firmado un contrato de arras penitenciales, en el que se especifica que el dinero no se devuelve. Tampoco existe opción de desistimiento.
Dicho esto, lo que consideramos relevante del hecho es que la comercial nos presionó para firmar el contrato y nos mantuvo distraídos para que no leyéramos lo que estábamos firmando (lo que, obviamente, es responsabilidad nuestra).
17 de enero de 2026
Opinión espontánea