Experiencia pésima con Orca Service
Nuestra experiencia con Orca Service ha sido pésima y no la recomendamos.
Todo empezó con la entrega de las llaves. Una empleada le dio unas llaves a una de nuestro grupo y, minutos después, llamó culpando a nuestros amigos de haberse llevado la llave equivocada, cuando simplemente se llevaron la que ella misma les entregó.
Antes de reservar llamamos para confirmar que el apartamento tenía dos aires acondicionados. Rafael Gallardo Martínez, trabajador o responsable de la agencia, nos confirmó que sí. En ningún momento nos informó de que la instalación eléctrica no soportaba un uso normal del apartamento.
La realidad fue que no solo no podían funcionar los dos aires a la vez, sino que ni siquiera es posible utilizar un solo aire acondicionado junto con el termo de agua caliente o la cocina eléctrica sin que salte el interruptor general. En una de esas ocasiones incluso percibimos un fuerte olor a quemado, lo que nos hizo preocuparnos por la seguridad de la instalación.
Fuimos a la oficina y tuvimos que insistir para que acudieran al apartamento. Una vez allí comprobaron personalmente que el problema existía. Aun así, la única solución inicial fue decirnos que usáramos menos aparatos eléctricos. Después prometieron aumentar la potencia contratada, pero nos informaron de que el cambio no sería efectivo hasta varios días después, cuando gran parte de nuestras vacaciones ya habría pasado.
Solicitamos la devolución del dinero, ya que pagamos 1.100 € más una fianza de 200 €, y el trato recibido fue muy agresivo. Además, se negaron a facilitarnos la hoja oficial de reclamaciones. La situación terminó con una llamada a la Guardia Civil. Antes de que llegaran los agentes, el empleado abandonó la oficina alegando que había terminado su jornada.
Para terminar, el estado del apartamento tampoco estaba a la altura del precio: sábanas muy deterioradas, aparatos de aire acondicionado muy antiguos y con muy poca capacidad para enfriar la vivienda.
Por nuestra experiencia, ha faltado profesionalidad, transparencia y voluntad de solucionar un problema grave. Unas vacaciones que deberían haber sido de descanso acabaron convirtiéndose en una reclamación constante. La peor experiencia de mi vida.






