Mala fe y falta de transparencia
Como residente de Sant Cugat he tenido varias experiencias negativas con PROMUSA en relación con la zona verde. A pesar de recibir una resolución oficial que me autorizaba a aparcar desde el día siguiente, la empresa:
No proporcionó instrucciones de pago claras ni plazos concretos.
Tardó más de cuatro días en responder a un correo sobre cómo abonar la tasa, cuando ya me habían multado.
Su pasarela de pago rechazó en repetidas ocasiones tarjetas con saldo suficiente; solo pude completar el pago tras numerosos intentos.
En lugar de reconocer el error administrativo, trasladaron la responsabilidad al ciudadano y se negaron a cancelar las sanciones, contradiciendo su propia práctica de años anteriores.
La atención al cliente resultó poco empática, remitiéndome de un organismo a otro sin ofrecer soluciones reales.
Este cúmulo de incidencias denota falta de coordinación interna, carencia de buena fe y un evidente afán recaudatorio en contra del ciudadano. PROMUSA debería revisar urgentemente sus procesos de notificación, garantizar medios de pago fiables y actuar con coherencia cuando el error es suyo. Solo así recuperará la confianza de los vecinos.








